Comunidades pequeñas para números absurdos

Con todo este proyecto de haber comenzado con mi página de Patreon he podido ratificar nuevamente algo que pienso desde hace mucho tiempo, y es que la solución para que podamos seguir de alguna manera teniendo una sociedad rica culturalmente, es poniendo la mirada en las comunidades pequeñas.

Últimamente hemos estado escuchando mucha música con Sofia, porque ella hace poco comenzó a pagar el servicio Premium de Spotify. Ha sido increíble redescubrir muchos discos que hace mucho no escuchaba, y descubrir algunos músicos que no tenía muy presentes también; por viajar tan seguido durante tantos años, hace mucho dejé el hábito de escuchar música (no tenía dónde hacerlo, ni tampoco una rutina que me abriera ese espacio en mi día cotidiano), y la verdad es volver a acercarme al ejercicio de escuchar música ha sido muy especial. ¿Y a quien debo agradecerle por esto? A Sofia (desde luego), y a Spotify.

Quería comenzar con esto, porque lo que voy a decir no es para satanizar a las plataformas digitales; sería absurdo para mí negar todas las cosas buenas que he recibido (tanto como músico y como consumidor) a través de Spotify, Youtube y tantas otras. Pero cada vez que escucho algo por Spotify no puedo evitar pensar también en lo absurdo que resulta que las personas que están detrás de todo ese trabajo, estén recibiendo tan poco por ese momento en el que los estoy escuchando y disfrutando de todo su arte.

Las plataformas digitales generan ingresos mínimamente decentes únicamente a partir de números gigantescos, y desafortunadamente con el tiempo todos acabamos por acostumbrarnos a este absurdo (empezando por los músicos). Quizás algunos no sepan que (aunque esto puede variar mucho), un dólar en Youtube equivale a alrededor de 2,500 visualizaciones; y estos son ingresos que además ni siquiera provienen de las visualizaciones en sí, sino de los clicks que la gente hace sobre los anuncios de los videos. Siguiendo esta lógica, necesitaríamos alrededor de 250,000 visualizaciones para ganar 100 dólares. Escuchen bien: DOSCIENTOS CINCUENTA MIL.

¿En qué momento se volvió tan “normal” encontrar 250,000 personas para que vean nuestro contenido? ¿Saben cuántos espectadores en cine tuvo la película colombiana con más audiencia durante todo el año 2019? 458,865 (con la película “El paseo 5”). Esta fue la película colombiana con más audiencia durante todo el año pasado, aún contando con el apoyo de medios enormes, de Cine Colombia y de quien sabe cuánta gente trabajando exclusivamente para eso. ¿Y si esto es así, de dónde se supone que yo, como creador independiente, voy a sacar de repente 250,000 visualizaciones para mis videos?

Tomado de la revista Semana

¿Y qué tienen que ver los números con la calidad de lo que consumimos? Nada. Los algoritmos no entienden de calidad, entienden de números; es el número el que genera los ingresos, no la música como tal. A mí personalmente me gustan todos los videos que he hecho, porque justamente trabajo durísimo para publicarlos únicamente cuando ya considero que son lo mejor que pueden ser. Ninguno de los videos que he subido a mi canal en el último año superan las 20,000 visitas, (y por suerte eso no cambia en absoluto lo que pienso acerca de cada uno de ellos)… pero, ¿por qué tengo que esperar a tener millones de visualizaciones para poder ganar algo de plata con mi trabajo, teniendo a gente a la que le gusta de verdad lo que hago?

¿Por qué necesito 2,500 personas para ganar un dólar? ¿Qué otro emprendedor necesita 250,000 clientes para ganar 100 dólares? El panadero de la esquina de mi casa, que hace un pan delicioso, no necesita convertirse en una panadería de cadena para poder vivir de su pan; necesita que los vecinos le sigamos comprando a él directamente para poder seguir haciéndolo, y vivir de su trabajo. De saber que necesitaría toda esa gente para poder ganar una décima parte de su alquiler con su trabajo, ¡seguramente ni siquiera se habría animado a abrir su panadería! Y como yo quiero que él siga haciendo ese pan delicioso, pues tengo que poner de mi parte y seguir comprándole cada vez que puedo.

Y lo mismo con Spotify. Solo con millones de plays, un artista consigue ganar algo decente con Spotify. Para ponerles un ejemplo, mi disco “Tramontana” ha generado 120 dólares en plataformas digitales desde que lo lancé en el 2018, cuando costó 37,000 dólares producirlo. Si hubiese dependido de la ventas digitales para recuperar la inversión, yo estaría completamente quebrado en este momento; lo que hizo que el disco fuera posible fue el apoyo de una comunidad pequeña que decidió apoyarme con este proyecto. Por suerte el valor que para mí tiene ese disco trasciende por mucho a los números de Spotify, y pese a que en el mundo digital prácticamente es inexistente, yo considero que es un trabajo exitoso en todo el sentido de la palabra. Es normal que no sea un disco masivo (nunca esperé que lo fuera); lo que no es normal es que lo que no es masivo tenga un trato tan despreciable por parte del ciber mundo.

Y el problema de todo este sinsentido, es que desafortunadamente los que ven plata con su trabajo a través de las plataformas digitales, suelen ser los que tienen empresas pagando millones y millones para divulgar el contenido y poner el algoritmo a su favor. Y está en nosotros resolver este entuerto ridículo en el que estamos nadando, y entender que todos somos fichas claves y necesarias para mantener la riqueza cultural de nuestra sociedad. De otra manera vamos a acabar todos comiendo lo mismo, escuchando lo mismo, leyendo lo mismo, viendo lo mismo, pensando igual, y apoyando indirectamente a las corporaciones millonarias (y de paso a los políticos) que plantearon este sistema en el que solo el pez más grande consigue sobrevivir.

Caricatura del gran Quino y sus personajes de Mafalda

Ya para terminar les cuento que estoy feliz porque 90 personas ya se suscribieron a mi página de Patreon. Con estas 90 personas yo ya tengo más o menos un sueldo que me permite seguir trabajando en mi música ya sin tener la frustración absurda de estar esperando que lo que hago se vuelva viral para poder sentir que estoy ganando algo con mi trabajo. ¡En este momento, para mí estas 90 personas equivalen a 2,700,000 visitas mensuales en Youtube! Escúchenlo bien: NOVENTA personas equivalen a casi TRES MILLONES. Así que eso, definitivamente no necesitamos millones de visualizaciones, necesitamos comunidades pequeñas que crean en nuestro trabajo. Es un intercambio, no una donación. Yo les comparto mi trabajo, y cosas exclusivas, y a cambio ustedes me ayudan a seguir haciendo lo que hago… y de repente todo tiene ahora una dimensión completamente diferente para mí; puedo seguir entregándome a mi trabajo para seguir haciéndolo lo mejor posible, pero ahora con un panorama mucho más bonito y alentador. ¡De verdad muchísimas gracias a todos los que se suscribieron (y todos los demás están muy invitados)!

Comprar local. Apoyar a los músicos a quienes seguimos cada vez que podemos. Alimentar los negocios y las iniciativas pequeñas, pero originales y creativas. A los directores, escritores, artistas, actores, emprendedores. Es responsabilidad de todos mantener un ecosistema sano culturalmente, y definitivamente mucho más importante de lo que parece.

Para terminar, les dejo aquí tres cosas que tienen que ver con todo esto: un video en el que hablo justamente de todo esto que les acabo de contar, un enlace para visitar mi página de Patreon, y una lista de Spotify que creé en la que junté producciones y arreglos que realicé y escribí durante estos últimos años, y en los que trabajé con grandes músicos (ojalá ustedes pudieran saber quienes son también en la playlist, pero desafortunadamente esta plataforma siquiera permite saber quienes están detrás de la música que escuchamos).

Gracias por su tiempo leyendo hasta aquí, y por abrirme un espacio en medio de su ajetreada correspondencia virtual.

Un abrazo grande,

Juan Andrés

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“¡Volvamos a las comunidades pequeñas!”

Playlist de Spotify

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